Esta es una de las consultas de muchas madres y padres sobre sus hijos. Llega una edad, hacia los 2-3 años en que empiezan a explorar su propio cuerpo y se dan cuenta de que tocarse produce placer.
Los niños se tocan porque les produce placer, porque se aburren, por curiosidad, porque necesitan relajarse. Coincide con la edad en que necesitan aprender, explorarlo todo, incluido su cuerpo. No lo hacen por vicio, no se le puede llamar masturbación, pues no tiene las mismas connotaciones, ni hay que verlo como una perversión ya que se trata de un comportamiento natural: exploro y encuentro algo que me da cierto placer, por lo tanto lo hago.
Esto puede equivaler a cualquier descubrimiento que les guste. Así como cuando descubren apagar y prender el televisor o la radio..Exploran, les gusta, lo repiten.
Podemos pensar que es demasiado pronto para que empiecen con estas cosas, pero la realidad es que tanto niños como niñas experimentan placer genital desde el nacimiento. Los niños tienen erecciones ya de recién nacidos (y se cree que incluso en el vientre materno) y a las niñas se les lubrifica la vagina en numerosas ocasiones a lo largo de la infancia.
Diferencias entre niños y niñas
Por múltiples aspectos de la sociedad hay una tendencia a ver estos actos más normales en los niños que en las niñas.
En los niños se ve como algo más habitual por tener una imagen de los niños que se tocan. Ante algo así muchos padres no saben qué hacer. No saben si reñirle, si buscar un juego para que se distraiga o si deben dejar que lo haga.. Algo así como quitarle importancia porque “los hombres son así, siempre pensando en el sexo y siempre detrás de las mujeres”.
Sin embargo, si lo hace una niña se piensa también que no está bien, pese a que la acción realizada por los niños y las niñas, tocarse, es exactamente la misma, la sociedad no acepta mucho este hecho en las niñas.
Nuestra actitud, tanto para los niños como para las niñas, debe ser exactamente la misma. Debemos considerarlo como un acto de exploración natural y por lo tanto no deberíamos censurarlo.
Frases como “si te sigues tocando se te va a caer”, “las niñas buenas no hacen eso” y similares sólo hace que los niños sientan vergüenza o culpabilidad por hacer algo que les gusta y que es natural. |