Tu bebé y tu mascota ¿difícil convivencia?

Diversos estudios demuestran los grandes beneficios que la compañía de una mascota supone sobre el desarrollo del niño. El gato, y sobre todo el perro, es para el niño un compañero con el que jugar y a la vez un ser vivo del que debe sentirse responsable.

En la mayoría de los casos, la adaptación de estos animales a la llegada del bebé suele producirse sin problemas, de una forma natural. Sin embargo, algunos perros y gatos pueden reaccionar de forma inesperada ante la llegada de un nuevo miembro a la familia al que perciben como un competidor.

El veterinario es la persona apropiada para aconsejar como evitar esos conflictos. De entrada, debes procurar que no suponga para el animal motivo de celos o ataque por considerarle un intruso. Por ejemplo, mientras la madre permanece en la maternidad, conviene que el padre lleve a casa alguna prenda del bebé para que la mascota se vaya familiarizando con su olor.

 

Si se trata de un perro

Es bueno mostrarle la habitación donde dormirá el recién nacido y acostumbrarlo a que evite entrar en ella solo. Al llegar a casa con el niño no hay que olvidar saludar a nuestro mejor amigo y permitir que conozca y huela al nuevo miembro de la familia, con el suficiente cuidado para que no se produzcan accidentes. Es importante que el can no tenga la sensación de que se rompen sus costumbres y que se respeten, dentro de lo posible, sus horarios de comidas, sus paseos, sus momentos de juego, etc.

En los primeros días es esencial observar su comportamiento ante la cuna o los juguetes del bebé para poder corregir a tiempo las situaciones de riesgo.

 

En el caso de los gatos

La preparación resulta más difícil. Estos animales no entienden que existan sitios prohibidos como el cuarto del bebé; así que es bueno poner una red sobre la cuna durante los primeros seis meses. También hay que tener especial cuidado para que no intenten saludar al recién nacido con sus uñas afiladas.

Desde luego si el gato es adulto la cosa se complica. Un cachorro no tiene porque mostrar un comportamiento antisocial y agresivo. Si esto se produce es porque el animal ha sufrido alguna experiencia traumática que ha producido trastornos en su proceso de sociabilidad y gran parte de la responsabilidad de ello recae, en muchas ocasiones, en el propio dueño.

Acostumbrar a una mascota a la presencia de un pequeño en la casa no es tarea fácil; requiere tiempo, firmeza y paciencia, pero, sin duda, vale la pena.

 

Señales de alarma

-Los perros que ven al niño como un competidor intentan interponerse continuamente entre sus propietarios y el bebé.

-Algunos lloran y ladran frente a los propietarios y en algunos casos saltan e intentan separar al niño de sus padres.

-Aunque no se trata de la situación más frecuente, en algunos casos la convivencia del perro con el bebé puede ser problemática e incluso peligrosa.

 

Si tu perro:

-Gruñe o enseña los dientes de forma habitual a uno o más miembros de la familia.

-Ladra, gruñe o enseña los dientes a los niños.

-Gruñe al bebé.

-Responde de forma extraña al llanto del niño.

-Si esto ocurre mantén al bebé separado del animal y consulta inmediatamente al veterinario.