Cada cual tenemos nuestra forma particular de reaccionar antes las situaciones y como padres, debemos aceptar las reacciones de nuestros hijos.
Tampoco tenemos que olvidar que son niños. Es normal que los niños pequeños se sientan seguros solamente en los sitios y con las personas que conocen ya que son sus lugares y figuras de referencia. Las situaciones desconocidas les provocan cierta inseguridad que se antepone a su capacidad de sociabilización.
Teniendo en cuenta esto, lo que tenemos que hacer los padres no es intentar cambiar su forma de ser y forzarlo a saludar cuando no quiere, sino brindarle la seguridad y la contención afectiva y emocional que necesita para que pueda hacerlo por él mismo.
Por otro lado, la facilidad para interactuar con los demás la va dando la experiencia, haciendo que a medida que crezca el niño vaya tomando cada vez más confianza en sus capacidades sociales. Verás como progresivamente el niño tímido se vuelve un poco más sociable.
Los padres son las primeras figuras de referencia del niño, por eso su actitud también influye en su comportamiento. Un estudio del que hemos hablado en su momento indica que el papel de la madre es clave para vencer la timidez del niño.
Si bien también coincide en que un niño retraído no debe ser forzado a comportarse de una forma que no es, los padres podemos ayudarles a ser más sociables incentivándole a que juegue con otros niños, a que haga nuevos amigos y a vencer las inhibiciones.
De más está decir que no debemos criticar su timidez, ni castigarle por mostrarse tímido ni contestar por él cuando le hacen una pregunta.
La timidez en los primeros años de vida no es considerada un problema, sólo si persisten ciertas actitudes o el niño tiene problemas para relacionarse con los demás a partir de los 5-6 años podría indicar algún trastorno del comportamiento.
La madre, clave para vencer la timidez del niño
Además de factores genéticos y medioambientales, al parecer el papel de la madre es fundamental para que un niño sea más o menos tímido.
Según un estudio de la Universidad de Maryland (Estados Unidos), la timidez del niño puede ser modificada y de ello depende mucho el rol que juega la madre en su educación.
Antes de que los papás se molesten, en palabras de los científicos, la madre es más que el padre el modelo de socialización del niño durante los primeros años de vida.
Si el niño es de esos que se esconden debajo de las faldas de mamá, se tapan la cara y huyen de los extraños, las madres podemos revertir esa situación de timidez ayudándole a ser más sociable.
Aunque apuntan que un niño retraído con una personalidad introvertida tampoco debe ser forzado a comportarse de una forma que no es, sí podemos incentivarlo a que juegue con otros niños, haga nuevos amigos y a vencer las inhibiciones.
Los bebés demuestran desde la cuna si son tímidos o no. Si cuando se acerca un extraño sonríe, y responde bien a las nuevas situaciones, será seguramente un niño más extrovertido.
Dicen que los hijos de padres sobre protectores tienden a ser más retraídos pues no saben desenvolverse si no es con la ayuda de mamá o de papá.
Desde luego, es notable la influencia que tenemos los padres en la formación de la personalidad de nuestros hijos. Y ello supone una gran responsabilidad que debemos asumir para educar niños sociables y sin traumas. |