La displasia o luxación congénita de cadera es una enfermedad producida por la formación anormal de la articulación coxofemoral, que ocurre con mayor frecuencia en la raza blanca y cuya incidencia es de 0.1% en la población general. La ecografía es un método de diagnóstico no radiante que ofrece importantes ventajas en la evaluación temprana del desarrollo de la cadera, tanto sea para valorar su morfología como la estabilidad en los huesos que la componen. Este es un procedimiento de realización sencilla, rápido, indoloro, no requiere previa preparación y no es costoso. A la vez ahorra la exposición ionizante de los rayos X en los pacientes. Además de las ventajas antes mencionadas la ecografía ofrece en los recién nacidos y lactantes la posibilidad de visualizar los tejidos cartilaginosos de esta articulación, principal componente en las caderas de los lactantes menores de 3 meses y que resulta invisible en los estudios radiográficos.
¿Quiénes deberían realizar este estudio?
Resulta indiscutible indicar un estudio ecográfico de la cadera ante la sospecha clínica del médico pediatra. Por lo general casi todos los casos de luxación congénita de cadera pueden presumirse mediante maniobras realizadas durante el examen del recién nacido, independientemente de la existencia o no de factores considerados de riesgo para esta enfermedad, a saber:
-Gemelaridad
-Partos de nalgas
-Disminución de líquido amniótico
-Antecedentes familiares
-Deformidades congénitas posturales, etc.
Parto de nalgas: ¿qué relación hay con la displasia de caderas?
La displasia del desarrollo de la cadera, que incluye a la llamada luxación congénita de cadera, es una enfermedad tan antigua como la humanidad misma, y es causante de grandes trastornos e incapacidades en la articulación del cuello del fémur con la pelvis (cadera) en las personas que la padecen.
Cualquier médico de atención primaria puede llegar a diagnosticar este problema y orientar a los padres del bebé en cuanto a su manejo.
El término displasia del griego dys que significa mal y plássien, modelar, hace referencia a la presencia de una serie de anormalidades en la conformación de la articulación del fémur con la pelvis, que ocurre desde edad temprana y abarca desde formas muy leves, sólo detectables por radiografía, hasta la más severa, la luxación, que es la salida de la cabeza femoral de la cavidad que la aloja en la pelvis, y que si no es tratada adecuadamente puede dejar limitación de la capacidad funcional de la cadera con claudicación de importancia variable, dolor articular y deformidad en pelvis y columna.
Su causa es desconocida, y aparece por una multiplicidad de factores, tanto maternos como externos, y son estos últimos los más susceptibles de modificar. Es de suma importancia el diagnóstico precoz.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo presentes en la probabilidad de padecer la enfermedad y vinculados a la atención del parto se destaca:
La presentación pelviana.
La perturbación en esta presentación complica la mecánica del parto, porque al ejercer presiones sobre la articulación de la cadera completamente flexionada predispone a un aumento de la displasia en su desarrollo. Hay un predominio del lado izquierdo que está condicionada por la ubicación de los niños en presentación pelviana, en su mayoría del lado izquierdo, que hace contactar su articulación el promontorio de la pelvis de la madre, que actúa favoreciendo la luxación de la articulación. (Hay trabajos de referencia).
Recientes publicaciones precisan el riesgo según el sexo (4.1/1000 varón, 19/1000 mujer ) , la existencia de antecedentes familiares ( 5.4/1000 varón , 44/1000 mujer ) y la presentación de nalgas ( 26/1000).
Entre los factores de riesgo posteriores al nacimiento está totalmente contraindicado sujetar a los niños por ambos miembros inferiores en extensión en el momento del nacimiento, maniobra supuestamente en desuso por los obstetras, pese a lo cual es conveniente hacer énfasis en ello para su erradicación definitiva.
Las maniobras de versión externa entre otras condiciones requieren una pelviana completa.
La variedad incompleta es de alto riesgo para su atención vaginal.
Factores pre disponentes
Primer embarazo, bebé de sexo femenino, presentación de nalgas, tortícolis, pie varo, predisposición familiar.
Muchas son las teorías que intentan clarificar las causas, unas se inclinan por lo mecánico, debido a una posición anómala del bebé en su vida intrauterina. Otras teorías hablan de laxitud ligamentosa o de una displasia inicial de cierta zona de la cadera (acetábulo); que sería la primera expresión de la luxación de cadera. Muchos autores creen en las dos primeras como las más fuertes pudiendo complementarse una con otra.
Es común que el recién nacido tenga cierta inestabilidad en la región de las caderas que en muchos casos se resuelve en los primeros días de manera espontánea.
Cuadro Clínico
El Pediatra en el control neonatal realiza determinadas maniobras con las piernas y caderas del niño (Ortholani y Barlow); valora la longitud de los miembros inferiores del niño y compara la forma de los mismos, asocia los antecedentes mencionados nacimiento de nalgas, sexo del bebé, etc, llegando al diagnóstico clínico de la displasia de cadera.
Asociado al detallado examen físico y según los hallazgos clínicos el pediatra puede solicitar estudios del tipo radiológico (la ecografía de caderas es bastante específica para el diagnostico en los primeros días o meses de vida.
Las radiografías de caderas pueden ser útiles pero hay especialistas que consideran que hasta el cuarto mes de vida pueden surgir con este tipo de estudios muchas dudas ya que antes de esa edad no se ha desarrollado del todo el centro secundario de osificación de la cabeza femoral.
Una radiografía normal tomada antes de los 4 meses de vida no descarta la existencia de esta patología.
La ecografía de caderas por lo tanto es un excelente método diagnóstico en ese período de la vida.
¿Qué ocurre si no se hace tratamiento de la Displasia de Cadera?
Pueden surgir complicaciones a futuro como: osteoartritis, dolor, marcha anormal, diferencia de longitud de los miembros inferiores del niño, menor agilidad, etc.
No quedan dudas de lo importante que es realizar el diagnóstico precoz e instaurar rápidamente el tratamiento, resorte del especialista en Traumatología Infantil.
Tratamiento
Durante el primer semestre de vida y en los niños que presenten las características detalladas consiste en reducir la cabeza del fémur al interior del acetábulo, por medio de el Arnés de Pavlik, que es un método inocuo y bien tolerado por los bebés.
La duración de este tratamiento es variable, pero bastan unas seis semanas para una buena respuesta.
En los niños de más edad se realizan yesos especiales y hasta cirugía traumatológica si el cuadro lo impone.
Lo más importante es conocer que un diagnóstico precoz, realizado en etapa neonatal o primeros meses de vida puede impedir llegar a tratamientos más incómodos y cruentos que el simple Arnés de Pavlik.
Aproximadamente 1% de los recién nacidos de raza blanca presenta displasia de cadera, siendo menor esta incidencia en los niños de raza negra, chinos y coreanos. Así mismo es cuatro veces más frecuente en bebés de sexo femenino, siendo el lado izquierdo el que se ve afectado con más frecuencia.
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