Cuando se espera un bebé, se suele pensar cómo será cuando nazca. ¿Tendrá los ojos de mamá o la estatura de papá? ¿Heredará la pasión de su abuela por los libros o la su abuelo por los coches? Todo depende de los cromosomas X e Y, que contienen la mayor parte de la información genética de un individuo, y que determinan el sexo del bebé. Además, la salud también puede recibir la influencia de los genes hereditarios y resulta importante no sólo jugar a imaginar al bebé, sino también valorar con atención si existen enfermedades a las que tu pequeño podría estar predispuesto.
¿Cómo será? Descúbrelo así
• La mamá es portadora de dos cromosomas X, mientras que el papá es portador de un cromosoma X y de uno Y. Si, en el momento de la concepción, el óvulo femenino (portador de la X) se encuentra con un espermatozoide portador de la Y, nacerá un niño; de lo contrario, nacerá una niña.
• Asimismo, el desarrollo intelectual recibe la influencia de un gen presente en el cromosoma X. En los niños, el cromosoma X procede exclusivamente de la madre, por lo que se puede considerar que la inteligencia del niño depende de la materna. En cambio, la inteligencia de las niñas depende de la X paterna y de la X materna. No obstante, los abuelos también tienen un papel primordial, puesto que, a su vez, han contribuido a la formación del cromosoma X de sus hijos.
• Por lo que respecta al color de los ojos, mientras que hasta hace un tiempo se pensaba (sobre la base de las leyes de Mendel) que dependía de un único gen, y que el portador de los colores oscuros se transmitía con mayor probabilidad el de los colores claros, desde hace algunos años se considera que el color de los ojos depende de varios genes y que el mecanismo de transmisión es mucho más complejo.
• En cambio, para el cabello, se considera que el oscuro y rizado tiene muchas más probabilidades de ser transmitido que el claro y liso.
• Las narices importantes también se consideran más fácilmente heredables que las más pequeñas.
Genes y enfermedades
• Si mamá y papá sufren trastornos visuales, como miopía, hipermetropía, astigmatismo o estrabismo, los bebés tienen muchas probabilidades de sufrir estas anomalías. Mejor dicho, con los mismos factores externos, es más probable que los problemas visuales afecten a los hijos y a los nietos de los afectados.
• Por lo que respecta a las enfermedades propiamente dichas, es preciso distinguir entre enfermedades monogénicas y poligénicas:
- Las enfermedades monogénicas, como la anemia mediterránea o la fibrosis quística, están causadas por un solo gen que, si se transmite, comporta también la aparición de la enfermedad.
- Las enfermedades poligénicas, como la obesidad y la hipertensión, reciben la influencia de muchos genes alterados y aparecen cuando, al error genético de base, se une un estilo de vida inadecuado. En este caso, si se eliminan todos los factores externos que favorecen la aparición de una determinada enfermedad a la que se está genéticamente expuesto, se puede reducir significativamente el riesgo de verse afectado.
Para saber cuáles son las enfermedades poligénicas a las que el hijo podría estar predispuesto, lo ideal es elaborar un árbol genealógico de la salud, anotando todas las enfermedades significativas que han afectado a la familia. Recordar que los principales problemas de salud que reciben la influencia de la transmisión de genes alterados son: la arteriosclerosis, la hipertensión, el infarto, el asma y la obesidad.
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