Placenta previa ¿Qué es?

La placenta es el órgano en forma de panqueque — normalmente ubicado cerca de la parte de arriba del útero — que nutre al bebé a través del cordón umbilical.

Cuando la placenta está ubicada en una posición más baja de lo normal en el útero, al lado del cuello uterino (el canal que comunica el útero con la vagina) o cubriéndolo, es lo que se llama placenta previa.

Es decir, si la placenta cubre completamente el cuello uterino, se la denomina placenta previa completa o total. Si se encuentra justo sobre el borde del cuello uterino, se la denomina placenta previa marginal, es posible que también se conozca con el término "placenta previa parcial", que se refiere a una placenta que cubre parte del orificio cervical una vez que el cuello uterino comienza a dilatarse. Si el borde de la placenta se encuentra a unos 2 centímetros del cuello uterino pero no lo toca, se la denomina placenta baja. La ubicación de la placenta se verá en la ecografía (ultrasonido) que por lo general el especialista lo realiza a mediados del embarazo.

 

Lo que puede pasar

 

Depende de lo avanzado que esté el embarazo, no es para alarmarse si la ecografía del segundo trimestre muestra una placenta previa. A medida que progrese el embarazo, es probable que la placenta "emigre" alejándose del cuello uterino y deje de ser un problema. Dado que la placenta se implanta en el útero, en realidad no se mueve, pero puede terminar más lejos del cuello uterino a medida que el útero se expande. Además, a medida que la placenta crece, es probable que lo haga hacia la parte superior del útero, donde el flujo de sangre es más rico.

Sólo alrededor del 10 por ciento de las mujeres a las que se les detecta placenta previa en la ecografía de mediados del embarazo aún la tienen cuando dan a luz. Es más probable que la placenta que cubre completamente el cuello uterino permanezca en esa posición comparada con una placenta que lo bordea (marginal) o está cerca (baja).

Incluso cuando la placenta previa se detecta a fines del embarazo, puede alejarse del cuello uterino antes del parto (aunque mientras más tarde se la detecte, menos probable será que esto suceda). Generalmente se realiza una ecografía de seguimiento a principios del tercer trimestre para controlar la ubicación de la placenta. Si mientras tanto aparece alguna hemorragia vaginal, se hará una ecografía para ver qué está sucediendo.

 

Cuando persiste la placenta previa

 

Si la ecografía de seguimiento revelara que la placenta sigue cubriendo o está demasiado cerca del cuello uterino, se hará un cuidadoso monitoreo, ecografías regulares, y se deberá controlar la aparición de hemorragia vaginal. El médico indicará un "reposo pélvico", lo cual significa que la paciente no debe tener relaciones sexuales o exámenes vaginales durante el resto del embarazo. Así mismo recomendarán  tomar las cosas con calma y evitar actividades que podrían provocar una hemorragia, tales como tareas hogareñas extenuantes o levantar objetos pesados.

La hemorragia por placenta previa se presenta cuando el cuello uterino comienza a acortarse o dilatarse (aunque sea un poco) y rompe los vasos sanguíneos de esa área. En general es indolora, puede comenzar de repente y puede variar desde pequeñas manchas hasta hemorragias severas. Si la hemorragia es severa, es probable que adelante el parto en forma inmediata, aunque el parto sea prematuro y probablemente se necesite una transfusión de sangre.

Es poco común que una hemorragia comience antes de que esté ya avanzado el segundo trimestre, y la mitad de las veces no comienza hasta que se está casi a término (37 semanas). La hemorragia con frecuencia se detiene espontáneamente, pero es probable que vuelva a empezar en algún momento. Si aparece la hemorragia y es del tipo de sangre Rh negativo, la madre necesitará una dosis de inmunoglobulina Rh, a menos que el padre del bebé sea Rh negativo también.

 

Contracciones

 

Si comienza el sangrado o las contracciones lo ideal es internarla urgentemente. Lo que suceda entonces dependerá de lo avanzado que esté el embarazo, la importancia de la hemorragia y cómo estén la madre y el bebé. Si el embarazo está al término, el bebé nacerá por cesárea de inmediato. Si el bebé aún es prematuro, nacerá por cesárea de inmediato si su condición de salud lo justifica o si la madre tiene una hemorragia importante que no se detiene.

De lo contrario, la embarazada estará en observación en el hospital hasta que se detenga la hemorragia. Si el tiempo de embarazo es menos de 34 semanas, quizás le sea administrado corticosteroides para acelerar el desarrollo pulmonar del bebé y prevenir otras complicaciones en caso de que tenga que nacer de forma prematura.

Si la hemorragia se detiene, y tanto la madre como el bebé están en buen estado de salud, probablemente puedan irse a casa. Pero deberán regresar al hospital de inmediato si la hemorragia comienza otra vez. Si ambos siguen bien y no necesitan un parto prematuro, se programará una cesárea para cuando el embarazo llegue a las 37 semanas.

 

El parto

Independientemente de cuándo sea el parto, si existe placenta previa en el momento de dar a luz será necesario practicar una cesárea. Una placenta previa completa bloquea la salida del bebé; pero incluso si apenas bordea el cuello uterino, de igual forma  una cesárea es lo ideal en la mayoría de los casos, porque la placenta podría sangrar mucho al dilatarse el cuello uterino.

 

Otras complicaciones

 

Tener placenta previa aumenta el riesgo de hemorragias severas, no sólo durante el embarazo, sino además durante y después del parto. Estos son los motivos:

Después de que el bebé nace por cesárea, el obstetra extrae la placenta y la madre recibe Pitocina (y posiblemente otros medicamentos). Esto hace que el útero se contraiga, lo cual ayuda a detener la hemorragia del área donde estaba implantada la placenta. Pero cuando existe placenta previa, esta se implanta en la parte de abajo del útero, la cual no se contrae tanto como la parte superior, de modo que las contracciones no son tan eficaces para detener la hemorragia.

Las mujeres que tienen placenta previa también tienen más probabilidades de tener una placenta que se implanta demasiado profundamente y no se desprende con facilidad durante el parto (placenta accreta). La placenta accreta se presenta sólo en uno de cada 2.500 partos, pero las posibilidades de tener este problema son una de cada diez si se diagnostica placenta previa en el momento del nacimiento del bebé. La placenta accreta puede causar hemorragia severa, y es probable que se requiera una histerectomía para controlar la hemorragia, y una transfusión de sangre.

Finalmente, las mujeres que tienen placenta previa tienen más probabilidad de tener un bebé con bajo peso al nacer, mayormente porque es posible que deban dar a luz de forma prematura, pero también debido a un riesgo levemente mayor de restricción del crecimiento intrauterino.

 

 

EN RECUADRO

 

¿Quién tiene un mayor riesgo de placenta previa?

 

La mayoría de las mujeres que desarrollan placenta previa no presentan factores de riesgo aparentes. Pero si alguna de las siguientes características coinciden, tendrán mayor probabilidad de tener esta complicación:

 

• Han tenido placenta previa en un embarazo anterior.

 

• Está embarazada de mellizos o gemelos o tienes un embarazo múltiple.

 

• Han tenido cesáreas antes. (Mientras más cesáreas haya tenido, mayor será el riesgo.)

 

• Han tenido alguna otra cirugía uterina (como un raspado o extracción de fibromas).

 

• Es fumadora.

 

• Consume cocaína.

 

El riesgo se suma si han tenido varios  hijos y  la edad de cada una.