Los cambios propios de la gestación pueden generar dolor en los pies, várices, resequedad, entre otras molestias. Cuidados básicos ayudan a solucionarlas.
A partir de la semana 20 del embarazo, los pies y los tobillos se hinchan. La inflamación, dicen los expertos, es más severa en las mujeres que permanecen mucho tiempo sentadas o de pie.
Pero no debe ser motivo de preocupación. La inflamación debe desaparecer en las mañanas, pero si esto no ocurre, hay que consultar al médico, pues podría ser un signo de compromiso renal o cardiovascular en el embarazo. En este caso, es mejor descartarlos con un examen médico. Si la mujer tiene dolor de cabeza persistente, visión borrosa, disminuye la cantidad de orina, siente ardor fuerte en la boca del estómago y se hinchan las piernas, la cara y las manos, podría ser preeclampsia.
Se recomienda no permanecer mucho tiempo en una sola posición. Además, reducir la ingesta de sal, realizar una caminata entre cinco y 10 minutos cada dos horas, poner los pies sobre cojines en la noche, dormir de lado y masajear las pantorrillas y los pies con aceite o crema hidratante para activar el drenaje linfático.
Para prevenir la aparición del edema se debe tomar mucho líquido, caminar, elevar las piernas varias veces al día, hacer ejercicio y utilizar medias de compresión regulada.
En el pedicure se debe prestar atención -ya que el edema genera sensibilidad en la cutícula y causa descamación, pellejos en los pies, producto de la inflamación persistente-. En ocasiones existe la posibilidad de tomar medicamentos cuando hay dolor.
Dolor y várices
Muchas de las mujeres embarazadas se quejan de dolor en la planta de los pies, debido a que el aumento de peso altera el centro de gravedad y genera presión en rodillas y pies.
Algunas no toleran el zapato de suela plana, éstas mujeres pueden utilizar calzado de tacón bajo a partir de la semana 16.
El embarazo y las hormonas placentarias hacen crecer las várices, si existían o si la mujer tiene la predisposición genética. Para una mujer obesa, o que sube mucho de peso durante la gestación, y además es sedentaria, las várices son un problema serio, porque pueden estar asociadas con inflamación de las venas, que generarían complicaciones, debido a la presencia de coágulos.
Para impedir su aparición se recomienda no permanecer sentada o de pie durante largos periodos. Sin embargo, si el trabajo es de tipo sedentario se aconseja flexionar las piernas y caminar en el transcurso del día, usar medias elásticas, elevar las piernas al final del día y dar un paseo o nadar.
Piel seca
La resequedad de la piel también es un problema en esta etapa ocasionado por los cambios hormonales, que disminuyen los estrógenos que regulan la humectación y afecta también a las uñas, que se vuelven quebradizas y gruesas.
Por lo tanto, la humectación durante el embarazo debe ser muy estricta. Las cremas con ácido hialurónico, alantoina, a base de petrolato (vaselina) y sustancias como la urea al 5% o el lactato son recomendadas.
Lo aconsejable es humectar los pies después de bañarse y antes de dormir, con cremas sin olor y usar poco jabón. Emplear calzado cómodo, más holgado de lo normal y medias de algodón.
Descansar y hacer estiramientos.
Si el trabajo exige permanecer mucho tiempo sentada, use un objeto sobre el cual elevar un poco los pies.
Los zapatos deben ser, preferiblemente, de tacón bajo y suela microporosa.
Usar medias con soporte elástico, que favorecen la circulación. Si la mujer tiene várices, es recomendable usarlas a la altura del abdomen, no solo hasta la pantorrilla. Así también se recomienda:
-Caminar
-Tomar agua para hidratarse.
-Mantener una dieta balanceada y excluir alimentos salados, que contribuyen a la retención de líquidos.
-Meter los pies en agua tibia con un poco de bicarbonato todas las noches.
-No sobrepasar el peso indicado en cada mes del embarazo, así los pies no tendrán que soportar el exceso.
Pies cuidados por los expertos
Las mujeres en embarazo podrían ir por lo menos un vez al mes a arreglarse los pies con un experto, en una sesión que puede tardar 45 minutos aproximadamente.
La futura madre recibe reflexoterapia, que consiste en realizar masajes para aliviar dolores o molestias que se presentan en otras partes del cuerpo. También se le realiza corte adecuado de uñas, de forma cuadrada, para evitar que se encarnen.
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