En estos días lluviosos hay mayor circulación de virus y más riesgo de que los infantes se contagien. Algunos síntomas se pueden manejar en casa. Hay que fijarse en signos de alarma.
La temporada de lluvia trae consigo tos, irritación de garganta, dolor de cabeza y otras molestias asociadas a las enfermedades respiratorias. Sin embargo, lo que representa un resfriado molesto en los adultos se traduce en un peligro inminente para los niños, especialmente los recién nacidos. De allí la importancia de que los padres y cuidadores de pequeños aumenten su atención en esta época, en la que las salas de urgencias están copadas de niños con Infección Respiratoria Aguda
La gripe es una infección respiratoria altamente contagiosa, que presenta síntomas como: fiebre elevada, cefaleas, vómitos, tos seca, y en algunos casos, rinitis, conjuntivitis, y faringitis. Este estado suele tardar de 2 a 4 días. La gripe aparece en casos aislados o en forma de brotes que pueden llegar a epidemias principalmente en épocas de invierno. El período de incubación es de entre 1 a 3 días.
En niños pequeños es frecuente encontrar complicaciones como la Otitis media aguda, y la Bronquitis.
Contagio de la gripe en los niños y bebés
Es una enfermedad viral producida por el virus Influenza. Periódicamente aparecen nuevos tipos de virus, por lo que es difícil su prevención. Afecta gravemente a ancianos, niños, o personas que padezcan de asma, cardiopatías, desnutrición, trastornos de la inmunidad, diabetes, etc. Personas con este cuadro clínico deben visitar al médico antes del invierno para que le apliquen, caso sea necesario, la vacuna antigripal.
Tratamiento de la gripe en los niños y bebés
Para la fiebre no es necesario el uso de antibióticos. Los antitérmicos son suficientes. Los antibióticos solo serán recetados por el médico en el caso de que la fiebre se prolongue a mas de 3 días. El tratamiento de la gripe consiste en el adecuado manejo de los síntomas con el uso de nebulizadores para la desobstrucción de las vías respiratorias altas (cuando el médico vea necesario), el reposo del paciente, y la contínua ingestión de líquidos.
Manejo en casa Generalmente, en un proceso infeccioso se controla la fiebre, se ofrecen al niño líquidos abundantes, alimentación adecuada (se debe mantener la leche materna en todo momento), no se debe suprimir la tos (es un mecanismo de defensa para eliminar las secreciones del pulmón) y es vital mantener la nariz limpia.
La fiebre es buena y no siempre hay que bajarla, pues indica que las defensas del niño están trabajando. Solo se debe dar algo para la fiebre cuando la temperatura es mayor a los 38,4 grados centígrados (medida en la axila). En cuanto al lavado nasal, se les debe limpiar la nariz a los pequeños con solución salina: con un gotero o con una jeringa sin aguja (1 cm), sentar al niño y aplicarle dos gotas en cada fosa nasal cada vez que se sienta congestionado. No realizarlo cuando acabe de comer o con agua muy fría.
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